Fernando Rey Rodríguez

Fernando Rey RodríguezNacido el 30-5-1968 en Ponferrada (León) casado en Lugo con una Vlilalbesa y descendiente del Corgo, por parte de padre; afincado en la capital lucense desde hace veinte años.
Con inquietudes en diversos aspectos artísticos, destaca su afición por la música -intérprete autodidacta de piano, de guitarra, flauta...- y la fotografía. Entiende ésta como la posibilidad de reflejar los sentimientos de las personas. Poseyó su primera cámara a los ocho años, después de haber obtenido amplia experiencia utilizando la de su padre. Con el tiempo, su amor por la fotografía consiguió desplazar al resto de las actividades, incluso los estudios reglados que consideraba un obstáculo para su vivencia total del mundo de la imagen. Su dedicación actual a la fotografía es absoluta, si bien reniega de diversas tareas inherentes a su profesión, como el puro carácter comercial, el funcionamiento diario de sus establecimientos y todo tipo de trámites administrativos, que no le permiten dedicarse en exclusiva a la creación.
En el aspecto comercial, no es solo el cliente el que le elige a él, sino que él tambien elige al cliente, después de conversar con él, de conocerle, para que sus fotografías no tengan una frialdad mecánica sino que sean fruto de un entendimiento, de un conocimiento mutuo, tengan movimiento y vida. Su trabajo se convierte así en una historia gráfica que refleja las personalidades, de forma que todo tenga relación con la forma de ser de los protagonistas. Si entre las dos partes no se produce un adecuado “feeling”, el aspirante nunca llegará a ser cliente. Estos, no son considerados cuantitativamente sino cualitativamente, siendo tan importantes para el fotógrafo como las fotografías resultantes para los clientes.
La fotografía para él no es un trabajo; es una forma de vida. Su obra se centra especialmente en el reportaje social. Y dentro de este, eventos, retratos, desnudos... No efectúa exposiciones, a pesar de numerosas peticiones recibidas, ni participa en concursos. De la misma forma que no quiere juzgar los trabajos artísticos de los demás fotógrafos, no quiere que ningún jurado le juzgue. Prefiere someterse al juicio de las personas que con él tienen relación, que más que clientes son amigos surgidos de una relación comercial, en solución de continuidad pues los clientes-amigos de hoy son los hijos de sus clientes-amigos de ayer. Está permanente intentando innovar, procurando no tener influencia absolutamente de nadie.
Como próxima iniciativa comercial y artística pretende crear un apartado de fotos de viajes, itinerarios vitales, entendiendo que la atención al trabajo de los aficionados es también una forma de viajar; de entrar en la intimidad del viajero participando con él de sus riquísimas experiencias.